Ismail, de 24 años, llegó a España con solo 15 años y pasó su adolescencia en un centro de menores. Desde entonces, no ha dejado de trabajar para salir adelante, desempeñándose como albañil y agricultor en diferentes lugares de Andalucía y Baleares.
Actualmente, vive en un albergue para personas sin hogar porque, a pesar de sus esfuerzos, no puede permitirse un alquiler y cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, Ismail no pierde la esperanza de construir un futuro mejor. Sueña con tener acceso a una vivienda, desarrollarse profesionalmente y sacarse el carné de conducir, convencido de que esto le abrirá nuevas oportunidades laborales.
«Es difícil hacer planes a largo plazo cuando no sabes si tu situación mejorará, pero la esperanza me da fuerzas para levantarme cada mañana y seguir luchando,» afirma con determinación.






