Una mesa compartida, varios fogones encendidos, y muchas historias de vida alrededor. Así fue el encuentro gastronómico de la Red+18, una iniciativa donde diferentes entidades sociales que trabajan con jóvenes en proceso de emancipación se dieron cita para compartir mucho más que recetas.
Desde Inserta Andalucía, acudimos con un grupo de chicas que actualmente viven en uno de nuestros recursos de Alta Intensidad (PAI). Jóvenes extuteladas que, con esfuerzo y acompañamiento, están construyendo su propio camino hacia una vida adulta plena.
¿Qué es la Red+18?
La Red+18 es un espacio colaborativo donde entidades sociales, profesionales y jóvenes se encuentran para intercambiar experiencias, buenas prácticas y recursos en torno al proceso de emancipación juvenil.
En esta ocasión, la cocina fue el hilo conductor de una jornada cargada de sabor, cultura y comunidad. Porque a veces, los encuentros más transformadores no se dan en un despacho, sino frente a una mesa compartida.
Vivir, aprender y avanzar
Las jóvenes que participaron forman parte del Programa de Alta Intensidad (PAI) de Inserta Andalucía. Se trata de un recurso residencial especializado en el acompañamiento a chicas y chicos jóvenes que han estado tuteladas y tutelados por el sistema de protección de menores y que, al alcanzar la mayoría de edad, deben enfrentarse a la vida adulta sin red familiar.
En este recurso encuentran mucho más que un lugar donde dormir:
- Un equipo profesional que las acompaña en su día a día.
- Apoyo para diseñar y seguir un itinerario de vida: formación, empleo, salud, autonomía personal.
- Un entorno seguro donde pueden reconstruir su autoestima y empezar a proyectar su futuro.
Más que cocinar: crear comunidad
Durante el encuentro, nuestras chicas no solo prepararon platos junto a otros y otras jóvenes y profesionales. También se expresaron, compartieron sus sueños, hablaron de sus retos y se sintieron parte de una comunidad que las apoya.
Este tipo de espacios cumplen un doble propósito:
- Por un lado, fortalecen la autoestima y las habilidades sociales de los y las jóvenes.
- Por otro, consolidan redes de apoyo entre entidades, algo clave para garantizar procesos de emancipación sostenibles y coordinados.
Cuando una joven ve que no está sola, que hay más personas como ella luchando por salir adelante, algo cambia. Y cuando además se siente escuchada, valorada y tenida en cuenta, su motivación se multiplica.
Proyecto financiado:







