En un rincón de Jaén, un grupo de jóvenes ha tomado en sus manos herramientas y tijeras para dar forma a un futuro. Gracias al proyecto T-Acompañamos, nuestra ONG ha impulsado un curso de formación en poda que va más allá del oficio: es una semilla de oportunidad.
De la teoría al surco
El itinerario formativo del programa T-Acompañamos combina orientación personalizada, contenidos técnicos y acompañamiento hacia la inserción laboral. Así, los participantes no solo aprenden sobre cortes, injertos y seguridad, sino que también maduran competencias transversales: comunicación, responsabilidad y adaptabilidad.
En las sesiones prácticas, trabajaron directamente en explotaciones olivareras y viveros de la zona. Allí, guiados por profesionales del sector, los jóvenes verificaron que cada rama adecuada, cada tijera bien usada, puede marcar la diferencia entre un árbol sano y otro que languidece.
Vivir la poda como experiencia real
No basta con leer manuales: las prácticas han sido el núcleo del aprendizaje. Desde podas en olivos hasta gestión de residuos agrícolas, cada acción fue supervisada por expertos que compartieron sus estrategias de eficiencia, mantenimiento y prevención de riesgos.
Durante las jornadas, los participantes también dialogaron con empresas locales del ámbito agrícola y paisajístico. Estas visitas sirvieron para mostrar cómo se aplica la poda en campañas reales, cómo se organizan los equipos y cómo los jóvenes podrían integrarse en dichos contextos.

Unión entre aprendizaje y tejido productivo
El proyecto T-Acompañamos actúa como puente entre las aspiraciones de los jóvenes y las necesidades reales del mercado. Cada participante recibió tutorías individuales y acompañamiento para mejorar su currículum, preparar una entrevista y conocer ofertas laborales del entorno.
Colaborar con empresas agrícolas ha sido piedra clave en esta iniciativa. Gracias a esas alianzas, los jóvenes no solo conectan con el mercado local, sino que vislumbran una salida profesional a partir de lo aprendido.
Testimonios que florecen
Para algunos participantes, este curso no era solo formación: era una puerta que se abría después de tiempo sin prospecto de empleo. La ilusión con la que hablaban de la primera poda, del primer trabajo en finca o del gesto de podar una rama seca, refleja que no se trata solo de cortar hoja. Se trata de construir dignidad laboral.
Una joven participante comentó:
“Al principio tenía dudas de poder trabajar en esto… pero ahora que he visto cómo cortan los expertos, siento que puedo aportar algo concreto.”
¿Te animas a plantar tu futuro?
Si tienes entre 18 y 29 años, estás inscrito/a en el SAE como demandante de empleo, y forma parte de Garantía Juvenil: este tipo de itinerarios de T-Acompañamos puede ser tu camino. No dejes pasar la oportunidad de adquirir habilidades útiles, vivir prácticas reales y conectar con empresas que necesitan jóvenes preparados.
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