Pape Ndiaye, de 19 años, llegó hace unos meses desde Senegal a las Islas Canarias tras un largo y difícil viaje en barco. Dejó atrás a su familia con la esperanza de construir un futuro digno.
Actualmente trabaja en la construcción y vive en un recurso para jóvenes sin recursos gestionado por Inserta Andalucía, donde cuenta con el apoyo de profesionales que lo acompañan en su camino. «Ellos me ayudan a creer en mis posibilidades y a no rendirme,» comparte con gratitud.
Pape sueña con perfeccionar su castellano, alquilar su propio piso y estudiar un FP de automoción, convencido de que la formación es la llave para alcanzar sus metas. «Sé que, con esfuerzo y dedicación, podré conseguirlo,» afirma con una mezcla de esperanza y determinación.
La historia de Pape es una inspiración para quienes persiguen un futuro lleno de posibilidades, incluso cuando los desafíos parecen insuperables.
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